Sordera y Pérdida de la Audición
Hearing exam for elderly citizen people. Otolaryngologist doctor checking mature womans ear using otoscope or auriscope at medical clinic
Sordera y Pérdida de la Audición
Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o mejor que 20 dB. La pérdida de audición puede ser leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda. Puede afectar a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

Las personas duras de oído son aquellas personas cuya pérdida de audición es entre leve y grave. Por lo general, se comunican mediante la palabra y pueden ayudarse de audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos, así como de los subtítulos.
Las personas sordas suelen padecer una pérdida de audición profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. Pueden ayudarse de implantes cocleares. Algunas de ellas se comunican mediante la lengua de signos.
Causas de la pérdida de audición y la sordera
Aunque una persona puede verse expuesta a los factores que se indican a continuación en diferentes periodos de su vida, será más susceptible a los efectos de estos durante determinados periodos críticos.
Periodo prenatal: Factores genéticos (entre ellos los que provocan pérdida de audición hereditaria y no hereditaria) e infecciones intrauterinas (como la rubéola y la infección por citomegalovirus).
Periodo perinatal: Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el momento del parto), hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal), bajo peso al nacer y otras morbilidades perinatales y su tratamiento.
Infancia y adolescencia: Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica), presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica), meningitis y otras infecciones.
Edad adulta y edad avanzada: Enfermedades crónicas, tabaquismo, otosclerosis, pérdida de audición neurosensorial relacionada con la edad y pérdida de audición neurosensorial repentina.
Factores a lo largo de la vida: tapón de cerumen (tapón de cera en el oído), traumatismo en el oído o la cabeza, exposición a ruidos o sonidos fuertes, medicamentos ototóxicos, productos químicos ototóxicos en el ámbito laboral, deficiencias nutricionales. infecciones víricas y otras afecciones del oído y retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva de esta por causas genéticas.
Prevención
Muchas de las causas que conducen a una pérdida de la audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas que se realicen a lo largo del curso de la vida.
Es fundamental prevenir la pérdida de audición a lo largo del curso de la vida, desde periodos prenatales y perinatales hasta edades avanzadas. En los niños, casi el 60 % de la pérdida de audición se debe a causas evitables que pueden prevenirse aplicando medidas de salud pública. Del mismo modo, las causas más comunes de pérdida de audición en los adultos, como la exposición a sonidos fuertes y medicamentos ototóxicos, son evitables.
Para reducir la pérdida de audición en diferentes etapas del curso de la vida pueden aplicarse las siguientes estrategias eficaces:
Detección y tratamiento
La detección temprana de la pérdida de audición y de las enfermedades del oído es fundamental para poder ofrecer un tratamiento eficaz.
Eso requiere un cribado sistemático para detectar la pérdida de la audición o una enfermedad otológica en aquellas personas de mayor riesgo.
La evaluación auditiva y el examen del oído pueden realizarse en entornos clínicos y comunitarios. Herramientas como la aplicación hearWHO de la OMS y otras soluciones basadas en la tecnología permiten detectar enfermedades otológicas y la pérdida de audición, incluso con formación y recursos limitados.
Para evitar consecuencias negativas, una vez que se detecta la pérdida de audición es fundamental comenzar a tratarla lo antes posible y de manera adecuada.
Rehabilitación para la pérdida de audición
La rehabilitación ayuda a las personas con pérdida de audición a funcionar de forma óptima, lo que significa que pueden ser lo más independientes posible en las actividades cotidianas. Específicamente, la rehabilitación les ayuda a participar en actividades educativas, laborales o recreativas y a desempeñar funciones significativas, por ejemplo, en su familia o su comunidad, durante toda su vida. He aquí algunas de las principales intervenciones para la rehabilitación de las personas con pérdida de audición:
-El suministro de tecnologías auditivas (como audífonos, implantes cocleares e implantes de oído medio) y la formación sobre su uso;
-Terapia de foniatría y logopedia para mejorar las habilidades perceptivas y desarrollar capacidades lingüísticas y de comunicación;
-Formación en el uso de la lengua de signos y otros medios de sustitución sensorial (como la lectura de labios, el sistema de «deletrear» palabras en la palma de la mano, el método Tadoma o la comunicación por signos);
-El suministro de tecnología de asistencia auditiva y servicios conexos (como los sistemas de modulación de frecuencia y bucle, los dispositivos de alerta, los dispositivos de telecomunicaciones o los servicios de subtitulado e interpretación de la lengua de signos), y
-Asesoramiento, formación y apoyo para aumentar la participación en la educación, el trabajo y la vida comunitaria.
