El Desafío de ser Madre Profesional
xr:d:DAFwFB7hgcs:101,j:2013525466677783014,t:24012322
El Desafío de ser Madre Profesional
Hace ya muchos años que el paradigma de la mujer trabajadora dejó de ser una rareza. Y si bien aún existen una gran variedad de espacios por desarrollar, la mujer ocupa roles cada vez más destacados y preponderantes.
Sin embargo, la paradoja es que ese rol de mujer trabajadora muchas veces se posterga ante la posibilidad de ser madre, y por eso el desafío de empoderarse se renueva y es necesario contar con más herramientas.
Lo cierto es que esta ambivalencia entre ser madre y ser una mujer trabajadora se da, fundamentalmente, porque los tiempos son otros; y así, el deseo primero y la concreción del embarazo después pueden ir quedando relegados.
Inclusive, es posible que surjan problemas para lograr un embarazo por vía natural y que sea necesario recurrir a tratamientos de reproducción asistida.
Consejos Para la Mujer Trabajadora Durante el Embarazo
* Ir al baño las veces que sea necesario, aunque estemos muy ocupadas, aunque necesitemos que “nos cubran” otros compañeros. La necesidad de orinar más seguido resulta bastante común y el aguantar esa necesidad es muy malo físicamente y nos puede traer problemas.
* Si trabajamos sentadas, permitirnos hacer mini descansos para andar un poquito, subir y bajar una escalera, ir a por algo que nos ayude a movilizarnos. Cada hora, cada dos horas máximo deberíamos levantarnos y movernos tan solo unos minutos para favorecer la buena circulación.
* Si trabajamos de pie, permitirnos hacer mini descansos para sentarnos un poquito, mover el cuello y los brazos, estirar un poco las piernas. Intentar pedir un taburete para tener esta opción sin salir del puesto de trabajo.
* Beber mucho líquido, no olvidarnos de tener agua fresa siempre con nosotras e hidratarnos bien.
* Tomarnos las cosas de otra manera, organizar nuestras prioridades, evaluar que lo importante es ahora que estemos tranquilas y no pasar nervios. Intentar bajar el nivel de estrés en el trabajo.
* Alimentarnos adecuadamente incluso en el trabajo, no sólo el tipo de alimentos sino las condiciones en las que comemos. Evitar lo más posible comer rápidamente en el escritorio por ejemplo y hacerlo en un lugar adecuado, tomando un descanso y desconectando de las tares.
* Pedir ayuda a los compañeros, apoyarse en los colegas o compañero es muchas veces más fácil que pedir concesiones con los jefes.
* Permitirnos las ausencias necesarias, tanto para cumplir con visitas médicas, como si algún día no nos sentimos bien y debemos quedarnos en casa. Asumir que esto puede suceder y que no debería ser un problema ausentarnos cuando lo necesitamos. Muchas veces depende más de nosotras que de quién debe autorizarnos.
* Permitirnos tomar la baja cuando el médico lo recomienda, cuando sentimos que ya no podemos más, cuando debamos cambiar el ritmo. No esperar a último momento por cumplir más a nivel laboral.
Traspasar ciertas barreras que nosotras mismas nos ponemos resulta muchas veces más difícil que traspasar las barreras que nos ponen la sociedad u otras personas. Respetar nuestros cuerpos y nuestras necesidades en el trabajo parece muy sencillo y es muchas veces muy complicado. Como mujeres profesionales y responsables nos cuesta, pero no debemos olvidar que a partir de ahora una personita depende de nosotras, nuestras prioridades han cambiado y nuestros esfuerzos también deben hacerlo. No sólo deberemos esforzarnos al máximo en el trabajo para ser buenas profesionales sino que ahora debemos ser buenas profesionales y buenas madres a la vez y esto comienza en el embarazo.
