El Desierto de Sarigua (Panama)
El Desierto de Sarigua
A pesar de su nombre, el desierto de Sarigua no es técnicamente un desierto, sino un ecosistema árido y único en Panamá que ha captado la atención de turistas nacionales e internacionales.
El Ministerio de Ambiente destaca que el Parque Nacional Sarigua es un lugar muy especial, es un área que ha experimentado un proceso de salinización (sal en la tierra), razón por la que es denominada “albina”.
De allí su nombre, pues la palabra Sarigua es originaria del vocablo indígena, la cual significa “sal y agua”, motivado por la entrada del mar y la clasificación del suelo al salir la marea.
Ubicado en el distrito de Parita, provincia de Herrera, este sitio es parte del Área Protegida Sarigua y representa no solo un tesoro ecológico, sino también una oportunidad para el crecimiento económico y cultural de la región.
El paisaje de Sarigua, de apariencia desértica por la intensa degradación del suelo y la escasa vegetación, se extiende como un testimonio del impacto ambiental causado décadas atrás por la deforestación y el uso intensivo de la tierra.
Aun así, ha sido declarado área protegida, precisamente por su valor científico, ecológico e histórico, pues en sus terrenos también se han hallado vestigios arqueológicos precolombinos.
Al hablar de Sarigua, lo primero que viene a la mente de muchas personas es ese terreno agrietado. Sin embargo, en el parque hay varios lugares por conocer. Entre ellos están:
-El Refugio de Vida Silvestre Cenegón de El Mangle.
-El Ponedero de las Garzas.
-Los Pozos termales, también conocidos como los pozos minerales.
-El Sitio Arqueológico La Mula.
Turismo con identidad pariteña
José Luna, residente de Parita, asegura que “el lugar es muy visitado por personas foráneas”, quienes quedan sorprendidas por el paisaje inusual en un país tropical como Panamá.
“Vienen a tomarse fotos, a caminar el terreno y a conocer la historia del sitio. Es algo que no se ve todos los días en nuestra región”, dijo Luna.
Joaquín De León, representante del corregimiento de Parita, enfatiza la designación de Sarigua como área protegida que ha abierto una puerta al turismo comunitario.
“Esto es una vitrina para Parita. Muchos de nuestros habitantes viven de las artesanías, la gastronomía típica y el folclore, y ahora encuentran en cada visitante una oportunidad para reactivar su economía”, explicó.
En las inmediaciones de Sarigua, hay grupos de artesanos que venden piezas elaboradas en barro, madera y fibras naturales; mientras que familias locales ofrecen platos tradicionales como el sancocho, los bollos y refrescos.
También se realizan presentaciones de danzas folklóricas y décimas que forman parte del patrimonio cultural heredado por generaciones.
Un llamado a valorar esta belleza natural
Sarigua es un símbolo de resiliencia ambiental y cultural. Es una ventana abierta a la historia del Istmo y una oportunidad de desarrollo para los pariteños.
La riqueza natural y humana de este sitio merece atención, promoción y cuidado responsable.
Mientras tanto, sus arenas agrietadas siguen contando historias de tiempos pasados, y su gente, con esfuerzo y orgullo, mantiene viva una identidad que espera ser valorada por todo Panamá.
