Ventajas e Inconvenientes de la Diferencia de Edad Entre Hermanos

Ventajas e Inconvenientes de la Diferencia de edad enre Hermanos
Hoy en día podemos planificar cuántos hijos queremos tener e incluso cuál va a ser la diferencia de edad entre ellos. Mientras que hay parejas que prefieren tener a sus hijos muy seguidos para concentrar, en pocos años, la tarea de sacarlos adelante y que ambos sean compañeros de juegos, otros prefieren que la diferencia de edad sea mayor para disfrutar de cada hijo por separado y prolongar por más tiempo la presencia de un bebé en la familia.
¿Cuál es la diferencia de edad ideal que debe existir entre hermanos? Es una pregunta que no tiene una sola respuesta correcta. Así lo enfatiza la psicóloga Érika Zambrano, especialista en niños. “Dependerá de cada familia. Aquí se involucran sus preferencias, intereses y/o circunstancias personales”, explica la profesional.

¿Cuál es la mejor opción? ¿Qué se lleven 2 o 3 años y pasar por los agotadores años iniciales de crianza juntos? ¿O esperar a que el hijo mayor ya sea un poco más independiente y disfrutar de su crianza en exclusiva? Cada mamá o papá tendrá su propia respuesta. Toda opción tiene sus ventajas e inconvenientes.
No obstante, los expertos coinciden en que, para que puedan jugar juntos y potenciar la relación entre ellos, es mejor que no se llevan más de 3 o 4 años de diferencia.
Adaptarse a cada etapa
Los escenarios de los padres con hijos de edades muy distantes varían todo el tiempo. No es lo mismo tener un adolescente y un bebé, situación en la que los dos hijos demandan mucha atención. La clave es encontrar el modo de que, en cada momento, se pueda lograr una colaboración positiva entre los hermanos para que ellos desarrollen un vínculo.
Por ejemplo, si tienes un bebé y un niño mayor, puedes encomendarle tareas que sean especialmente gratificantes, como jugar con el pequeño un rato o entretenerlo durante el baño.
Las claves
La base del equilibrio está en que los hijos mayores colaboren, pero sin darles la responsabilidad total sobre los menores.
Los celos podrían surgir más adelante, cuando haya una mayor interacción, o en momentos puntuales en los que un hijo reciba más atención que el otro.
La convivencia entre hermanos es un laboratorio natural. La casa es un lugar seguro para aprender cómo interactuar con otros compañeros de juego, manejar los desacuerdos y regular las emociones, tanto positivas como negativas, de manera socialmente aceptable.
Hermanos, diferencia de edad
La experiencia del primer hijo suele marcar el momento de la llegada del segundo, aunque en la búsqueda de un segundo bebé entran en juego otros condicionantes y suele valorarse con cuidado la situación económica, laboral, social, familiar y de pareja. Además, la llegada del segundo bebé también exige una nueva organización de las rutinas y de los roles cotidianos no sólo para los papás, sino también para el niño que ve llegar al hermanito.
La diferencia de edad entre los hermanos afecta a la organización y a las relaciones familiares. En función de lo que hayáis decidido como pareja y como padres, tener en cuenta la diferencia de edad entre los hijos es fundamental para preparar al mayor y para organizar su vida en función de la crianza.
Hijos muy seguidos: con 1 o 2 años de diferencia
Ventajas. Tu hijo se adaptará bien a la llegada de su hermano. Podrás ofrecerle explicaciones sencillas, ya que los bebés perciben intuitivamente las situaciones, aunque necesitan de la palabra de mamá y papá para comprenderlas. Cuando el menor cumpla un año ya estará en condiciones de interactuar en el juego y ambos serán compañeros inseparables gracias a la cercanía de edad. Existen menos posibilidades de que surjan celos entre ellos. Como padres podrás concentrar la labor de criar a los hijos en una etapa determinada de su vida y optimizar los recursos.
Inconvenientes. La dedicación a los hijos y el trabajo durante la primera etapa de su crianza será más intensa. Posiblemente, estén los dos con pañales, pecho y biberón o biberón y papillas, ambos necesiten carrito de paseo y no tengas manos suficientes para atenderles a dos. Multiplicar por dos o por tres las necesidades de un niño pequeño puede ser agotador y el cansancio mucho mayor. No obstante, este inconveniente muchas parejas lo ven como ventaja porque después, cuando los niños adquieren autonomía, los padres ganan también en independencia.
Distancia media: con 3 o 4 años de diferencia
La diferencia de edad de 3 años o un poco más es la más habitual. Corresponde a las parejas que deciden ir a por el segundo bebé, cuando ven que su hijo ya parece un niño.
Ventajas. El mayor puede tener un papel en la crianza del recién llegado a la familia y, como la diferencia de edad no es grande, aún pueden sentirse amigos y compañeros de juego, sobre todo, durante la primera infancia. Los padres disponen de la posibilidad de disfrutar de su segundo bebé con tiempo y tranquilidad, debido a que su hijo mayor es cada vez más autónomo e independiente.
Inconvenientes. Las preguntas e inquietudes de tu hijo respecto al bebé en camino serán más notables, lo mismo que las explicaciones y la atención que deberás ir dándole a lo largo del embarazo. Cuando el bebé haya nacido, tu papel es fundamental para que los celos inevitables no entorpezcan su relación y pueda superarlos con naturalidad. Conviene invitar al hijo mayor a cuidar del bebé, protegerle y calmarle cuando lo necesite. Si consigues que se implique en el cuidado de ese nuevo integrante de la familia, cuando crezca, encontrará un amigo.
Largo recorrido: con 5 años o más de diferencia
Ventajas. Permite a la pareja disfrutar de su nuevo bebé como si fuera el primero, desde una perspectiva de madurez y confianza que sólo da la experiencia de haber sido padres antes. Por otra parte, cuando la diferencia es de 5 años o más, tu primer hijo disfrutará durante más tiempo de la vida de hijo único y estará en condiciones de comprender mejor su llegada. El mayor con varios años de diferencia se convierte, a menudo, en el protector del hermano pequeño y le sirve de guía y apoyo.
Inconvenientes. La pareja tiene que volver a empezar y renunciar a la libertad e independencia que, hasta ahora, ya les concedía la edad de su hijo mayor. Respecto a tu hijo, cuando la diferencia de edad es grande, ante la llegada del recién nacido conviene que estés atentos a sus posibles crisis de identidad. Procura no cambiarle de habitación y, si es posible, evita que la comparta con el bebé. Debido a la diferencia de edad, a penas compartirán juegos. El mayor corre el riesgo de sufrir una crisis de identidad y el pequeño de ser el mimado de la familia.