Cómo Evitar a tus Hijos las Malas Compañías

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Cómo Evitar a tus Hijos las Malas Compañías

No hay nada mejor que observar cómo nuestros hijos van forjando sus amistades. Amigos que refuerzan los valores positivos que tú les enseñas a diario y aquellos que no solo sacan su lado más divertido sino que les motivan a ser mejores personas. Pero, ¿qué ocurre cuando nuestros hijos empiezan a tener malas compañías? Aquí te damos las claves para ayudarles a cultivar las buenas amistadas y evitar las malas. Laurence Steinberg, profesor de psicología de la Universidad de Temple en Filadelfia, asegura que cuando los niños están jugando con otros (ya sean buenas o malas compañías), toman mayores riesgos. Por eso es importante estar en alerta y reforzar las consecuencias de un mal comportamiento. Steinberg añade que hay que olvidarse de los gustos de cada uno. “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

No me gusta nada su nuevo mejor amigo Los expertos dicen que no podemos controlar las decisiones que toman nuestros hijos en relación a sus amistades pero sí que podemos guiarles por el camino correcto y asegurarnos de que se sientan seguros y protegidos. ¿Cómo? Aquí te lo contamos.

¿Qué Hacer Ante un mal Comportamiento?

Nada más observar cómo su nuevo mejor amigo hace alguna trastada o se comporta mal, Edward Hallowell, psiquiatra infantil y autor bestseller según el New York Times, sugiere que intervengamos. Que nos sentemos a hablar con el amigo y más tarde con nuestro hijo. “Lo siento, pero aquí en casa, no permitimos ese tipo de comportamiento.” Cuando le toque el turno a tu hijo puedes decirle exactamente lo que no te gusta y anímale a contarte qué cosas positivas ve en él. Recuerda, es igual de importante escuchar que hablar.

Evita las Críticas

En lugar de decir lo poco que te gusta su nuevo mejor amigo, céntrate en su comportamiento. “Me he dado cuenta que al jugar, se pelean mucho y tu amigo se muestra un poco violento” o “¿Tu también te has fijado en cómo te pide las cosas? Yo creo que un amigo no debería hablar así.” Otra idea es preguntarle, sin ironías, qué cree que su amigo acabará siendo de mayor. Y eso sí, siempre evita el chantaje.

Pon Límites

En lugar de prohibir, pon límites. Si no, el efecto que puede causar es justamente el contrario a lo que deseas. Por ejemplo, no dejes que tu hijo pase tiempo con su nuevo mejor amigo fuera de casa sino en un entorno controlado. También puedes limitar las visitas. Recuerda que, tarde o temprano, tu hijo se dará cuenta del impacto que está teniendo sobre él y las consecuencias que trae estar en mala compañía.

Confianza

Si confías en el criterio de tu hijo y tienes la paciencia suficiente, simplemente da un paso atrás y deja que decida. No está de más recordarle que te fías de él y estás segura de que, con el tiempo, tomará la decisión adecuada. Puedes incluso reforzar el hecho de que aunque te fíes de él, no es el caso de su nuevo mejor amigo. “Lo siento, se que es tu amigo pero no me fío de él por…”

Convierte en su Cómplice

Muchos niños, conscientes de que sus nuevos mejores amigos son mala influencia, no se sienten lo suficientemente fuertes como para romper la relación. Si te conviertes en cómplice, podrás ayudarles a hacerlo. “Esta chica está, cada dos por tres, en el despacho del director del colegio y tarde o temprano seguro que te lía. Sé que eso no te interesa así que si necesitas una excusa para acabar con tu amistad, échame la culpa a mí.”

Un Buen Ejemplo a Seguir

Como ocurre en todo lo relacionado con la educación de nuestros hijos, debemos recordar que somos el espejo en el que se miran. ¿Quiénes son tus amigos? ¿Cómo reaccionas ante un mal comportamiento? ¿Cómo te comportas tú con ellos? ¿Te han gustado estas ideas?

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